
A partir de tu mirada podría escribir un antes y un después de mi vida, fue como si cuando
posaste tus ojos almendrados sobre los sangrantes míos se hubiera detenido la formula del
espacio y tiempo; fue como una simbología de algo mas complejo que un simple y sublime
instante; fue como la representación mágica de una historia sin fin ni principio, como una señal
vertiginosa que anunciaba el inevitable desenlace, fue, para ser más directo y sensato,
la ultima carta que podría escribir…
Partiendo pues de esta premisa te pido con mucha alma que no dejes de mirarme nunca más
No sabes todas las vidas que he recorrido para por fin alcanzarte entre estivales madrugadas
Y ahora ya tu mirada se direcciona a solo mi mundo y me trae calma
No dejes de ser jamás lo que fuiste aquel punto de partida de atardeceres
Porque no me quedan ya muchas palabras que digamos…
Ahora se que existes, aunque no precisamente te tengas que quedar para demostrarlo
La luz que de ti emanaba me fue revelando los sueños
Y entre lágrimas me fui perdiendo por la dulce tarde
Llevándome eso si, tu sombra y tus palabras
Palla pa’mi ultimo mundo
Escribo pues la ultima carta y una daga sin piedad se cruza en mi camino
Me atraviesa el corazón cansado y de sed
Y los siglos pasan sinceros frente a mis ojos
Porque no me quedan ya muchas palabras que digamos
Y a ti se te ocurrió posar para siempre
tus ojos almendrados
Sobre los sangrantes míos…
posaste tus ojos almendrados sobre los sangrantes míos se hubiera detenido la formula del
espacio y tiempo; fue como una simbología de algo mas complejo que un simple y sublime
instante; fue como la representación mágica de una historia sin fin ni principio, como una señal
vertiginosa que anunciaba el inevitable desenlace, fue, para ser más directo y sensato,
la ultima carta que podría escribir…
Partiendo pues de esta premisa te pido con mucha alma que no dejes de mirarme nunca más
No sabes todas las vidas que he recorrido para por fin alcanzarte entre estivales madrugadas
Y ahora ya tu mirada se direcciona a solo mi mundo y me trae calma
No dejes de ser jamás lo que fuiste aquel punto de partida de atardeceres
Porque no me quedan ya muchas palabras que digamos…
Ahora se que existes, aunque no precisamente te tengas que quedar para demostrarlo
La luz que de ti emanaba me fue revelando los sueños
Y entre lágrimas me fui perdiendo por la dulce tarde
Llevándome eso si, tu sombra y tus palabras
Palla pa’mi ultimo mundo
Escribo pues la ultima carta y una daga sin piedad se cruza en mi camino
Me atraviesa el corazón cansado y de sed
Y los siglos pasan sinceros frente a mis ojos
Porque no me quedan ya muchas palabras que digamos
Y a ti se te ocurrió posar para siempre
tus ojos almendrados
Sobre los sangrantes míos…
No hay comentarios:
Publicar un comentario