sábado, 8 de noviembre de 2008

SALVA2




si te escribo en este instante es porque es la única salida que encuentro para acercarme de alguna forma a ti, porque créeme que cuando recuerdo tantos capítulos de la historia que escribí a tu lado me lleno de una nostalgia abrumadora e inmediatamente vuelvo sobre tu hombro desnudo y tan frágil, que se posaba a mi lado, tan cerca que me provocaba acariciarlo, mientras intentaba leer un articulo sobre algo de besarse en el cine, pero que no lograba entender ni un pepino, cuando tu brazo desnudo me explicaba cosas mas sublimes y tu también tratabas de leer el mismo articulo que yo, pero no alcanzaba tu vista y tu forma tan seria de ser a veces y eso que te acercaste un poco mas, lo suficiente para enamorarme de tu piel de terciopelo, tan suave, tan tersa, tan fresca. Estabas tan llena de verano ese verano, tan enamorada de la vida te pude descubrir. tan contagioso tu amor por cada segundo que agradecías ser del verano y de este mundo y entonces el articulo se llenaba de profecías que vendrían a partir de ese momento y de tu nombre que me dictó con precisión el amigo que te acompañaba y que también anotó aplicadamente tu numero telefónico al ritmo de mi memoria mas nemotécnica que nunca jamás, porque esta segunda vez que te encontré en mi dejavou no te iba a dejar escapar como la vez que de negro toda, subiste con un halo de melancolía que me embriagó y me atrapó en su mundo frágil y subliminal y entonces quede perplejo, sometido a tu aura mágica, sumiso y esclavo de tu descubrimiento y tú, siempre de negro, ni cuenta te dabas de lo que estabas ocasionando, ni de mi cara de idiota, hasta que te tuviste que ir o fui yo el que partí sin saberlo y el día menos pensado, pensando en besarte en el cine, apareciste, y ya de verano, con los brazos descubiertos y con una imagen mas cinematográfica que nunca y oí el color de tu voz, la melodía de tu sonrisa, tu respiración cercana, tu brazo cercano, desnudo y cercano y tus latidos románticos y casi me cortas el teléfono por ser tan seria a veces cuando te llamé agradeciéndote por haberme regalado tu numero en voz alta y pensando que talvez en los mas profundo de tu ser lo del articulo cinematográfico era una especie de código o señal que te indicaba un presagio extraño, un aviso celestial y así de la nada dictaste tu número para completar la profecía y lo demás ya es historia conocida por los dos.


El encuentro por la red después aplacó un poco tu seriedad y despertó tu confianza hacia mi persona en un proceso lento pero seguro, hasta que una tarde de casi primavera apareciste y ahora si con tu mirada dirigida a mi vida, a mis sueños y profecías, a mis códigos y artículos y todo lo que llevaba conmigo casi siempre que era del mundo también. Fuimos a cenar y yo cené pensando en el café que te había prometido y que me había prometido y que le había prometido a la mesa para dos tan romántica que pude descubrir cuando fui con mis tíos a aquel cafetín y desde una mesa para cuatro la pude contemplar tan vacía y solitaria que pude entender perfectamente y de inmediato que era otra señal que me indicaba que era nuestra mesa para los dos. Mi tío invadió mis sentimientos y antes de partir a su nueva patria me dio un billete gringo para llenar la mesa solitaria para dos, contigo y me enamoré un poquito mas de ti cuando sentí la tristeza de ver partir a mi tío bendiciendo mis sueños antes de irse. Fue mágico tomar el café contigo, esa mesa nunca mas se volvió a sentir sola, se enamoró de mis ganas de enamorarme, se lleno de amor, de esa energía tan maravillosa que se encendía cuando se confluían nuestras miradas, nuestras palabras, nuestros sueños y fui descubriendo al ritmo de la noche bella, tus gestos, tu sonrisa sincera, tus pasos seguros. Tu vida entera se abría a mi paso como un territorio sagrado y bendecido y ya nunca fui el de antes porque me enseñaste la nueva ruta hacia la tierra prometida, hacia la posada del edén, hacia tu corazón, y dimos mil pasos en un camino que fuimos construyendo cada segundo, y podía calcular tu respiración y la forma como ibas componiendo cada palabra, cada frase, cada silencio y soñamos juntos todo lo que fuera posible soñar, toda la felicidad que pueda ser capaz de soportar un corazón, putamadre soñamos hasta con boda, tu vestida de blanco, yo escéptico, pero talvez si, talvez contigo si, te dije sin palabras y tu me respondiste en un grito que alcanzo a las estrellas que ya se te empezaba a pasar por la mente que también contigo si, quien sabe? Yo no lo escuche, talvez porque no lo dijiste o porque estaba con tus audífonos puestos en mis orejotas empapándome de tu música, de tu mundo, de tu alma toda, porque eso eran tus canciones que guardabas en tu aparatito mp3, eran fragmentos de tu alma que tu sin darte cuenta me ofrecías con esa dulzura tan tuya, tan de ti solamente y sin saberlo también me iba perdiendo en tu universo hasta dejar de ser por completo alguna vez.
Es evidente que todo lo dicho aquí es literatura exacerbada, demasiada poesía lo pone a uno en el límite de la locura y la misma muerte. A mi me fascina la literatura y tu lo sabes. El amor en los tiempos del cólera es la novela que me dejo así lleno de este romanticismo lunático y ensimismado hasta el tuétano y aunque nunca la leíste pude lograr que la veas en imágenes a mi lado, nunca entenderás lo que realmente significa porque nadie puede ni podrá jamás describir las imágenes que García Márquez quiso expresar en su historia, que tampoco tienen nada que ver con las imágenes que entendí yo, porque constituyen mi propio universo, mi propia vida. Eso es la literatura, en eso radica su magia y su similitud con la misma vida y es que cada uno tiene una percepción distinta de las cosas visibles y no visibles de este mundo y es el amor por esa misma causa una teoría indescriptible, insondable y subjetiva. Muchos han dicho y han escrito sobre y desde París tantas cosas, mitos talvez, no lose. la ciudad mas romántica del mundo, la ciudad luz, la ciudad de la bohemia salvaje y su barrio latino, de sus cafés nocturnos y de la contrescapé, el sena mágico y el París es una fiesta de Hemingway o la historia que me recuerda a mi propia profecía de un tal Martín Romaña y sus interminables fases de demencia literaria y yo de puro leer todo eso ya me veía por ahí rondando con la soledad en los bolsillos invernales y haciendo de cada instante un poema para la eternidad y convirtiendo cada segundo en un sueño de carne, hueso y cemento, en un sueño de lluvia que empapa hasta los calzones, en un sueño de invierno que enfría hasta el corazón, en un sueño de vino que embriaga hasta llorar, porque te extraño mas que nunca esta noche, aquí en esta taberna tan semioscura y sin darme cuenta siquiera se cuela el recuerdo de la ultima tarde, I love you París, jaja que ironías de la vida, así se llamaba nuestra ultima cita y me duele mas, saber que hasta lo que puedo inventar con palabras me anuncia su final, su inevitable final. De que se trata? De una maravillosa historia de amor? Es lo mas probable, tus ojos encendidos expresaban las ganas de descubrirlo todo esa noche y yo le preguntaba al cielo porque se veía tan triste, tan sombrío, si tu estabas a mi lado una vez mas y además para descubrir una nueva teoría del amor y esta vez con la garantía de ser un amor de la ciudad mas romántica del mundo. Muchas historias típicas formaron un conjunto nada extraordinario de las relaciones cotidianas que se pueden calificar dentro del concepto amor. Yo Salí del cine preguntándome qué clase de amor era el que yo sentía por ti y era obvio que no se parecía a ninguno de los simples capítulos que vimos en la pantalla. Lo mío iba mas allá del entendimiento humano, mas allá de lo visible y de lo meramente físico, tanto que nunca lo llegamos a comprender porque ya habíamos perdido las riendas del camino, aquella tarde cuando vestida de negro me atrapaste en tu universo y ya nunca mas pudimos regresar. Todo lo que vimos después lo escribimos al final de los atardeceres allá en nuestro mundo mágico y es que aquí estoy mas seguro, aquí nunca te voy a perder, aquí en cada anochecer cuando se me escapan las lagrimas porque no estas, escribo nuestra historia y después la borro antes de quedarme dormido de tristeza, para empezar a construirla nuevamente con el amanecer, solo así podré sobrevivir en mi propio Paris.