campamento
Habían también fiestas apócrifas como la de halloween( noche de brujas) una celebración alienada que provenía de los gringos y que este país de copiones había heredado. Estas fiestas se celebraban con disfraces. Yo nunca fui a una. Jamas hubiera ido a una fiesta disfrazado de nada, ni aunque supiera que todo la noche voy a estar oculto por el disfraz y nadie nunca va a saber quien soy, ni así lo haría, porque solo de pensar que todo el mundo se de cuenta que el pato donald o el bart simpson o la drack queen soy yo me paltea.
También estaban las fiestas de despedida donde se mezclaba la alegría y la tristeza. Yo estuve en varias, ahora se me viene a la cabeza una muy especial que recuerdo con mucha nostalgia. Fue la de mi amigo Dalí, aunque la despedida real fue en el esperado año nuevo del 2000, porque como el se iba la primera semana de enero de ese año, entonces era un buen motivo para celebrar doblemente ese año nuevo.
Nos fuimos al sur, a puerto viejo exactamente, a unos 43 kilometros al sur de lima. Fuimos con mis hermanos, primos, amigos y amigas, abastecidos con un arsenal de tragos, comida, cigarrillos y mucha leña, para soportar la fría noche marina del nuevo enero. continua

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